17 marzo 2007

Rincones Murcianos IX: El Castillo de Monteagudo

El Castillo de Monteagudo se localiza en lo alto de un cerro de roca calcárea, desde el cual se domina todo el valle septentrional de la huerta. En sus laderas se asienta la población de Monteagudo, a unos 5 Kms. de la ciudad de Murcia y a 10 de Orihuela. Constituye una de las fortificaciones más impresionantes y en mejor estado de conservación de la región murciana. En los últimos años la Comunidad Autónoma viene realizando labores de excavación, restauración y acondicionamiento de los accesos con el fin de facilitar su puesta en valor como equipamiento sociocultural y turístico. Dado su carácter militar, su emplazamiento responde a motivaciones estratégicas.

Tal como indica su topónimo (Monte-agut), la fortificación ocupa un macizo muy abrupto de 149 m de altitud máxima y se extiende a lo largo de dos plataformas de unos 400 m. de diámetro. A sus pies discurre el "camino viejo de Monteagudo" que une dos importantes vías de comunicación que parten de la ciudad: los caminos de Alicante y de Castilla. Es por eso que el poblamiento en este lugar parece haber sido prolongado e ininterrumpido. Recientes excavaciones arqueológicas realizadas en las faldas del cerro han puesto al descubierto urnas funerarias de la Edad del Bronce (cultura argárica) y restos cerámicos y arquitectónicos de las civilizaciones íbera y romana. Los restos arquitectónicos que han llegado hasta nosotros son fruto de numerosas reparaciones y ocupaciones que se remontan al período islámico.

Antes de la fundación de Murcia (825) debió ser un castillo rural donde se refugiaban los campesinos del entorno. Cuando la ciudad se convierte en la verdadera capital del territorio, hisn Montagut se transforma en un castillo urbano, verdadero fortín y atalaya defensiva de los emires murcianos que residían en la ciudad y en la almunia real de la que forma parte el propio castillo. En épocas de inestabilidad, la guarnición permanente del castillo estaba en disposición de alertar a los defensores de Murcia de la llegada del enemigo, por medio de ahumadas durante el día o de almenaras por la noche. Como fortificación estatal debió tener otras funciones: servir de prisión (entre los años 1078-79 el propio rey murciano Ibn Tahir fue encarcelado en sus mazmorras), también pudo ser un lugar donde se almacenaba el cereal que los campesinos pagaban como tributo, disponía de grandes aljibes para el abastecimiento de la guarnición, etc. Para el mantenimiento de sus instalaciones sabemos por Ibn al-Jatib que al menos en época del emir Ibn Mardanish los reos realizaban trabajos forzados (al-sofra) durante unos días con el fin de redimir sus penas. En lo referente a las técnicas constructivas, los alarifes musulmanes construyeron sus murallas con sólidos lienzos de tapial de argamasa que están jalonados con torres rectangulares de poco saliente y situadas muy próximas entre sí, actuando como verdaderos contrafuertes. Su planta procura adaptarse a la topografía del terreno, desplegándose a través de dos terrazas situadas a diferente altura. Al recinto inferior se accede por el flanco sur a través de un camino de tierra y un tramo de escaleras de cierta dificultad. A lo largo de este recinto que se despliega por el flanco noreste, se aprecia la existencia de grandes aljibes, graneros y otras estancias. El acceso se realiza a través de unas escaleras y de una interesante puerta en codo, tallados a pico y cincel sobre la roca de base. Constituye una auténtica alcazaba fuertemente defendida y con una planta mucho más regular que forma un rectángulo de 50 x 25 m. Tras la conquista cristiana, el castillo no perdería su carácter estratégico, quedando bajo control de la monarquía castellana. Sabemos que fue visitado al menos en dos ocasiones por el propio Alfonso X el Sabio y en él residieron diferentes alcaydes reales.

Una vez configurado el Reino de Murcia, dependiente de Castilla, se convirtió en un auténtico "castillo de frontera" entre dos reinos cristianos rivales: Aragón y Castilla. Esa situación perduró hasta los últimos años del siglo XV, cuando los Reyes Católicos unieron los reinos y conquistaron el Reino musulmán de Granada (1492).No podemos dejar de mencionar el hecho de que sobre la cima del cabezo y dominando el valle, encontramos el Monumento de desagravio al Corazón de Jesús, escultura majestuosa de 14 metros de alto, diseñada en 1951 por el artista Nicolás Martínez. Esta obra monumental, que goza de gran devoción entre los habitantes de la pedanía, se trata en realidad de una réplica de otra escultura anterior que fue construida en 1926 y destruida durante la persecución religiosa de la II República.


2 comentarios:

Adolfo dijo...

Esto es memoria histórica y no los cuentos de zapatero y su abuelo.

Imperator dijo...

Muchas gracias amigo adolfo!